La envidia

Todos los pecados nos afectan negativamente :  a nosotros mismos y a quienes nos rodean. Pero ultimamente , dándole vueltas al asunto y viendo la raíz de algunos grandes males de mi sociedad y de la humanidad me doy cuenta de que la ENVIDIA es realmente el PECADO MAS VENENOSO que plaga la humanidad. Es un tóxico, una auténtica ponzoña que contamina a la persona que la siente, que luego contagia a su entorno y torna familias y sociedades absolutamente infelices.

Detrás de la envidia suelen venir el robo, la codicia, la inmoralidad, la depresión, incluso el homicidio. Es como la mecha encendida de muchisimos pecados mas grandes. Por eso quisiera dedicarme hoy a reflexionar sobre la envidia. Para yo mismo estar alerta y los hermanos y todos.

Para empezar debemos entender que dado que en la vida del cristiano  tal como en la del judío, los dos mandamientos mas grandes son (en este orden) los que mencionó el rabino Jesús:

1- Dios es UNO y amarás a Dios sobre todas las cosas

2- Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Uno es repetido en cada sinagoga cada semana y es el SHEMÁ o declaración de fé de Israel que todos los adoradores del Dios de Abraham repetimos obviamente y revindicamos tal como Jesús nos enseñó como el mandato mas grande. Del segundo el propio rabino Jesús nos dice que “es la ley y los profetas” o se que es tan grande que sería un resúmen de TODA LA  TORÁH y de TODAS LAS ENSEÑANZAS de los profetas de Israel: amar al prójimo como a uno mismo.

Pensemos pues en un resúmen de todos los pecados contra el segundo mandamiento y nos daremos cuenta que , lo exactamente contrario a amar al prójimo como a uno mismo , es LA ENVIDIA.

Si yo amo a mi prójimo como a mi mismo ME ALEGRO ante el éxito de mi prójimo. Si se compró una casa nueva, me ALEGRO y no me amargo porque yo tengo una vieja. Si se compró un auto nuevo CELEBRO POR EL porque lo amo y no me pongo triste porque yo tengo una bicicleta.

Debemos entender que el ÉXITO de nuestro vecino NO NOS AFECTA NEGATIVAMENTE, al contrario, la prosperidad y la felicidad de nuestro prójimo en general implica beneficios incluso para los que lo rodean, Si un vécino próspera gasta mas, y si gasta mas lo hace en su barrio, genera mas empleo, y riqueza entre los que ven su prosperidad. Si mi prójimo adquiere un nuevo bien, posiblemente requiera servicios y trabajo para mantener, reparar o mejorar ese bien dentro de mi propio barrio, y los requiera de mi o de personas que quizá terminen  a su vez requiriendo algo de mi.  Aún si nada de esto se diera, simplemente el que una persona sea próspera y no miserable es una mejora per se. Pensemos un segundo.. preferimos ver a nuestros vecinos en la indigencia, o en la prosperidad? Por supuesto que algunos pensarán en la justicia y pensarán que el ideal es ver  A TODOS nuestros prójimos en la riqueza. Dios también piensa en eso, pero hablamos aquí de otra cosa: hablamos de comparar de situaciones personales, en el marco de cualquier otra situación social: tu hermano.. prefieres ver a tu projimo feliz o triste? No es mejor ver a una persona sonriendo en la calle? No es mejor salir a la calle y ver a una persona feliz por la razón que sea  (que no implique el mal) que no ver a ninguna?  Cuál es la lógica de pensar que el mal ajeno nos favorece, que es preferible el dolor de nuestro prójimo si nosotros no podemos acceder a sus mismos bienes?

Esto es un veneno. Incluso dentro de las personas que Jesús llamo “hambrientas de sed y justicia” , es decir de aquellos que sueñan con un mundo mas justo,  podemos distinguir a los verdaderamente sinceros y a los simples envidiosos. Una persona HAMBRIENTA Y SEDIENTA DE JUSTICIA generalmente no tiene envidia, sino misericordia, solidaridad. Generalmente mira hacia abajo y sufre por la situación del que  tiene MENOS que él y no por la situación del que tiene MAS QUE EL.  Cuidado con los grandes discursantes que disfrazan en discursos de justicia algo que es solo un discurso de envidia sobre lo mucho que tiene el que tiene y lo mucho que me lo merezco yo en realidad y no el.. un dircurso social sincero se centra en la carencia del que no tiene, en el dolor del desposeído y no en la abundancia del que tiene. Pues el estar saciado no es un mal en si mismo. No se puede odiar a una persona por lo que tiene. Ese odio, esa envidia no es cristiana; viola el segundo mandamiento y no es parte del mundo mas justo que esperamos donde la “justicia habrá de morar”.

Hermanos debemos recordar que tengamos lo que tengamos en la vida, siempre , SIEMPRE habrá alguien que tengas mas y siempre habrá alguien que tenga menos.  Podemos dedicarnos a odiar al que tiene mas y llenarnos de ese veneno dando el ejemplo así para que el que tiene menos que nosotros también nos odie por tener mas que él.. o podemos dedicarnos a AMAR al que tiene menos, cerrando el flujo de veneno y poniendo un doble ejemplo: al que tiene menos a que siga esa cadena hacia abajo y al que tiene mas a que se averguenze y piense si aún no lo ha hecho, en nosotros.

Por eso las leyes de Dios son perfectas: porque funcionan en la vida real. Si el ser humano erradicará tan solo la envidia de entre todos sus males el mundo sería absolutamente diferente. Aún quedando otros males, si tan solo quitaramos la envidia hermanos.. que diferente sería el mundo.

La gente hoy envidia y teme a la envidia. El que cuenta una buena noticia la cuenta con mieda, con verguenza. Si alguien logró un sueño, por modesto que sea al contarlo luego siente la necesidad de minimizarlo, y de relativizarlo ante la posible envidia.

- Al fin conseguí ese terrenito que siempre soñé…

- En serio?????

- Bueno… si…. pero es en cuotas…

- Si pero tenes un terreno .. que suertudo que sos!

- Bueno.. si.. pero no está tan bueno, tiene mucha maleza…

- Si , pero si yo tuviera ese terreno.. fahh.. que suerte que tenes…

- Bueno.. en realidad es muy chico…

Algo que debió ser un motivo de conversación alegre entre alguien feliz de lograr algo y alguien feliz de que su prójimo lo logre, se volvió una charla negativa.

Hermanos: declaremos una GUERRA A LA ENVIDIA. Recordemos una vez mas: el BIEN DE MI PROJIMO NO ME DAÑA. Ejercitémonos en alegrarnos por el bien del prójimo, a orar por su bienestar y prosperidad.

Algunas cosas que podemos hacer CONTRA LA ENVIDIA realmente (y no la tonteria de colgar una cinta de algún color en el auto):

- Felicitar a nuestros conocidos, vecinos y amigos cuando logran algo que es importante para ellos. Sea un título, un ascenso, comprar algo nuevo, casarse, LO QUE SEA. Tomemos la iniciativa: hagamos preguntas, mostremos interes sano. Digamos: “Vecino.. estuve viendo.. que bonita que esta esa moto que se acaba de comprar. No sabe cuanto me alegro, realmente lo felicito! Usted se la merece por ser un hombre tan dedicado a su trabajo”. Eso es un antídoto contra la envidia: alegrarnos, mover nuestra cabeza en esa dirección.

- Cuando somos nosotros los que logramos algo, incluir a cuantas personas podamos en nuestro éxito haciendoles ver que ellos también forman parte de nuestra alegría. Hacer una reunión con nuestros amigos, contarles lo que hemos logrado y decir algo como “Gracias a todos, no hubiera logrado esto SIN USTEDES amigos, gracias realmente”. En la medida de lo posible ser generoso y compartir cualquier cosa que el Señor nos haya provisto de manera razonable claro.

- Evitar las comparaciones y las especulaciones. La vida de nuestro prójimo nunca es como la imaginamos. Pero el veneno de la envidia hace que la vida ajena nos parezca siempre mejor que la nuestra: nos parece que el prójimo gana mas, gasta mas, tiene mas, etc.  Y muchas veces somos nosotros los que tenemos mas, simplemente que no conocemos todo el panorama. No juzguemos a las personas por lo que no tienen, pero tampoco por lo que tienen. Especialmente por lo que CREEMOS que tienen. Una persona por ejemplo puede ser muy pobre , pero en cierta fiesta excepcional (la graduación de su única hija) hacer un gasto descomunal porque enfocó todo su esfuerzo en eso. Alguien puede que tenga un coche lujoso debido a circunstancias laborales  (por ejemplo algunos empleados de inmobiliarias). No ganamos nada especulando cuanto gana el vecino y envidiando. Al contrario: si le deseamos lo mejor, y nos alegramos de lo que el prójimo tiene viviremos mas felices.

Hace un tiempo se hizo un estudio en el cual se le preguntó  a un grupo de personas que preferia. Si ganar 20.000 dolares al mes en un país donde todo el mundo ganara 5.000 o si preferian ganar 30.000 en un país donde todos ganaran 50.000. Insolitamente muchas personas preferian ganar menos, pero mas que los demas. Incluso sabiendo que ganar mas , aun siendo el que ganara menos les implicaria mas poder adquisitivo, acceso a mas bienes.

La envidia es irracional. Fue el origen del pecado quizá dado que fue Satanás en su condición de mensajero de Dios que envidió la posición de YHWH en el Universo y pensó que el la merecía también.  El ser humano también envidió el derecho de nuestro Dios a determinar lo que está bien o mal para nosotros. El principio de las guerras suele ser “o es mio o de NADIE” y los ejércitos prefieren ver un territorio arrasado y carbonizado que en manos de sus enemigos. Es inhumano, irracional. Debemos erradicar la envidia de nuestras vidas. No existe la SANA ENVIDIA asi como no existe un SANO VENENO.

Simplemente cuando sientamos ENVIDIA hermanos luchemos contra ella. Pongámonos de pie, hagamos algo activamente en contra.Oremos , centrémonos en lo que tenemos. Pidamos mas para los demas que para nosotros.  Recuerden que en el Universo aún el propio Jesús tiene a Alguien que está por encima de El y tiene mas que ÉL: a su Padre de quien dijo “por qué me llamas bueno? Bueno hay uno solo: el Padre”.

Solo El Padre esta en una posicion en la cual tiene TODO, y desde esa posición nuestro inmenso Dios no hace sino alegrarse de nuestros logros y felicidad. Seamos como él hermanos con los que tienen menos y con los que tienen mas.

Shalom

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *